Sesión de cuentos especial

Ayer tuvimos una sesión de cuentos muy especial, con 3 peques nuev@s que se quedaron encandilad@s con la actividad. Escribo un post porque creo que hay ideas que podríais aprovechar para hacer en casa.

 

Primero, leímos el cuento "La Hija del Mago", que les gustó mucho, ya que estaba lleno de fantasía y magia, lo que hizo que dejárams volar nuestra imaginación. A continuación, se les pidió que dibujaran un castillo para el Mago en equipo, encargándose tod@s l@s del grupo de hacer una parte del castillo.

Después de nuestra super-obra, superamos algunos retos de grupo que se les propusieron para trabajar la cooperación y para que se vayan acostumbrando al trabajo en equipo. Además de otras actividades, lo que me gustaría mostraros es la actividad final, que implicaba la exposición de pinturas abstractas que inauguramos ayer.

 

Se le pidió a cada participante que eligiera un cuadro, que tendría que pintar y, además contar a l@s compañer@s un cuento sobre el mismo. Sólo 2 chicas se lanzaron con el cuento, pero fue muy bonito verles imaginar lo que había representado y creo que es un ejercicio que repetiremos en el futuro.

 

Os dejo el cuento que me inventé yo para acabar

El Señor Gavioto y la Señora Gaviota se casaron tras algunos años de novios, y se fueron a vivir a los acantilados de Salinas. Vivían bien, aunque tenían un problema: La Señora Gaviota era muuuuuuuuuuuuuy despistada: no se acordaba de arreglar el nido, de ir a comer, no diferenciaba quienes eran sus amigas y a veces se equivocaba de nido. Todas las gaviotas eran muy majas, y ya sabiendo lo que pasaba, ayudaban en lo que podían a la pareja, y no tenían muy en  cuenta los despistes de la Señora Gaviota.

 

El problema, se hizo más grande el día que el Señor y la Señora Gaviota tuvieron pollitos, ya que por mucho que se esforzara la Señora y que el Señor buscara nombres sencillos, la Gaviota no era capaz de recordar los nombres de sus hij@s.

 

El Señor Gaviota, que era muuuuy inteligente, optó por llamar a sus hij@s 1,2,3,4,5,6,7 y poner los mismos números en el nido, de manera que la Señora Gaviota recordara los nombres y supiera dónde dormía cada uno de sus polluelos.

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