Destripando Fábrica: quitando años a una silla

(Hago un poquito de trampa, y escribo este post el 19, aunque aparece con fecha del 20, pero mañana tengo un día horrible)

 

Y aquí está la silla. Cuando la rescaté del araje tenía el asiento totalmente destrozado. Estaba hecho en algún tipo de polipiel y se había rajado, por lo que tuve que cambiarlo. Básicamente lo corté con un cutter, porque los años y la humedad habían hecho que los típicos clavos de tapicero estuvieran muy estropeados y era muy difícil quitarlo. Una vez destripado, le puse más acolchado que saqué de un cojín roto de Ikea, y lo apreté bien con una tela para darle la forma de asiento que quería.

Para la madera, que estaba barnizada en color castaño, lo lijé entero con la lijadora, dejando algunas partes más imperfectas para darle un aire más rústico. Después de limpiarle la porquería que suela la lija, lo barnicé con un barniz incoloro que sirve más bien para proteger la madera y que simplemente la oscurece un poco.

 

Respecto a la parte acolchada, me he comprado en una tienda de bricolaje una pistola que vale para manualidades y tapizar, me ha costado 32€ aunque hay opciones más baratas. Se trata de una grapadora más grande de lo normal, pero muy sencilla de usar. Siguiendo la técnica de forraje de libros de toda la vida, he ido colocando la tela para que quedara bien tirante y adaptándola a la forma de la silla, pero bueno, que es muy fácil.

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